Cuando se enciende un ordenador tipo PC, el circuito integrado o chip que
toma el control de todo el aparato es la BIOS, del inglés Basic Input Output System, un
tipo de memoria especial que contiene una serie de programas básicos y códigos que
controlan la placa base, chequean los discos duros, la tarjeta de video, los chips de
memoria, el procesador, la disquetera, etcétera. Es también el enlace entre el sistema
operativo que esté instalado en el ordenador, (MS-DOS, Windows, Linux, etcétera) y los
diferentes componentes instalados y conectados a la placa base.
Normalmente, este chip se localiza fácilmente en la placa base porque suele tener una
pegatina con el nombre del fabricante, versión de la BIOS, año de fabricación, números
de serie, etcétera. Los fabricantes más famosos, sobre todo en aparatos clónicos, son
AMI y Award, mientras en ordenadores clónicos se suelen ver BIOS fabricadas por IBM o
Phoenix.
Los usuarios de ordenadores pueden acceder a los parámetros y datos que contienen las
BIOS, salvo que estén protegidas por algún tipo de contraseña, algo que hacen algunos
fabricantes o ensambladores para mantener la garantía de los equipos y evitarse problemas
por los errores que pudieran cometer usuarios curiosos sin experiencia. Sin embargo, esto
es algo que debería ser opcional, pues hay parámetros que un usuario le puede interesar
cambiar por cualquier razón. Para acceder al programa que realiza los cambios en la BIOS,
conocido como "setup" hay que mantener pulsada una tecla o combinación de ellas
al inicio del arranque del ordenador. Normalmente suele ser la tecla "Supr" (o
Del en teclados no traducidos del ingles). De todas formas, las BIOS modernas emiten un
aviso, en ingles, al principio de arrancar el ordenador, que indican la tecla o teclas que
pulsar.
Una vez se accede al "setup" de la BIOS, que es un programa con aspecto MS-DOS,
se verán una serie de menús y submenús, todos en inglés, que hacen referencia a los
distintos tipos de circuitos y componentes que pueden estar instalados en el ordenador:
discos duros (hard disk), memoria, puertos de impresoras, etcétera. También hay un
apartado dedicado a fijar la fecha, hora y a activar contraseñas de acceso y sistemas
antivirus. Un problema que se da con la configuración de las BIOS es saber exactamente
para que sirve cada parámetro. En las placas y ordenadores de calidad media y alta suele
venir esta información, normalmente en inglés. Pero hay placas bases y ordenadores que
no traen esta información. También es verdad que en algunos casos, los vendedores y
ensambladores retienen los folletos explicativos, para que los clientes tengan que acudir
a la tienda o servicio técnico a realizar cualquier cambio o consulta. Por eso, siempre
es recomendable exigir esta documentación, y toda la demás que acompaña al resto de
componentes que se instalan en un equipo, como tarjetas de video, tarjetas de sonido,
discos duros, etcétera. A veces, la información se puede entregar en soporte
informático, normalmente en un CD, y no en papel. Pero lo importante es tener esa
información, sobre todo de cara al futuro, cuando ese modelo de placa o tarjeta no se
venda y surja cualquier problema o duda, o ese componente se quiera utilizar en otro
equipo.
Una buena fuente de información es Internet. Se pueden visitar las páginas WEB de los
fabricantes de BIOS para acceder a información básica sobre sus productos. También se
pueden visitar las páginas de los fabricantes de placas base, que en algunos casos tienen
disponibles actualizaciones de sus BIOS o secciones de preguntas y respuestas (conocidas
por FAQ), donde explican problemas o dudas. Por supuesto, toda la información está en
inglés, y muchas veces hace falta tener conocimiento de alguna terminología técnica
para poder entender de qué están hablando ahí. Por supuesto, hace falta que el
fabricante tenga un mínimo de seriedad y esté presente en la Red. Por desgracia, en el
mercado mundial de componentes informáticos, sobre todo los más económicos, que se
suelen montar en los ordenadores de oferta, hay muchas marcas y fabricantes de nombres y
procedencia desconocida, de dudosa calidad y pobre o nulo servicio postventa. Ese es el
precio a pagar por no utilizar productos de marcas mínimamente reconocidas, aunque
cuesten un poco más.
Volviendo a la BIOS, unos parámetros comunes a todas son los relativos a la fecha, hora,
tipo y cantidad de diqueteras y discos duros instalados, puertos de impresora, etcétera.
En el caso de los discos duros, existe una opción de autodetección, que los configura de
forma automática. Lo mismo ocurre con otros muchos parámetros de las BIOS, que se pueden
dejar en opción Auto (de autoconfiguración), aunque, a veces, la configuración manual
puede hacer que el equipo ofrezca un mejor rendimiento en varios apartados.
Se escapa del contenido de este artículo la explicación detallada de los diferentes
parámetros que tienen las BIOS; de hecho, cada modelo de BIOS está adaptado al tipo de
placa base donde está montado y hay siempre pequeñas diferencias entre unos equipos y
otros, y no digamos si las placas están diseñadas para diferentes procesadores, tipo
Pentium "normal", Pentium II, procesadores de AMD, etcétera. En estos casos,
las diferencias son significativas. Por eso, ni siquiera las revistas especializadas sacan
artículos sobre este tema, ya que los cambios son constantes y hay muchos tipos
diferentes de "setup" y parámetros configurables por los usuarios. Las
alternativas son dejar las cosas como están, sin tocar nada, salvo la hora, la fecha y el
tipo de puerto de impresora, o ponerse a investigar y probar. Esto último sólo es
recomendable para los que sepan lo que están haciendo. Además, siempre, antes de cambiar
nada, se debe tomar nota de cómo están todos los parámetros de la BIOS, para dejar las
cosas como estaban si aparecen problemas y el ordenador, por ejemplo, se queda
"atascado" o "colgado" y no funciona después de hacer algún cambio
inadecuado en su BIOS.
La pila que se agota
Lo de copiar los datos de toda la BIOS en un papel es un consejo para todos los usuarios,
no sólo para los más manitas o curiosos. La razón es que los datos de las BIOS se
almacenan en una memoria, tipo CMOS, que necesita energía eléctrica para conservarlos.
Esa energía se la proporciona una pila de litio, de unos tres voltios, que puede ser de
varios tipos: tipo botón, insertada en un portapila en la propia placa base; tipo
carcasa, con un cable de conexión a la placa base, o bien del tipo soldada a la placa.
Estas pilas suelen durar de tres a cinco años. Así que, tarde o temprano, se agotan y es
necesario cambiarlas. Esto se suele manifestar primero con retrasos en la hora y fecha que
aparece en los programas, hasta que un mal día la BIOS lanza un mensaje cuando se arranca
el ordenador, donde se dice que la memoria CMOS se ha borrado, o que la batería está
baja (low battery). Las consecuencias pueden ser molestas en muchos casos. Para que en
estos casos los ordenadores puedan arrancar, las BIOS incorporan una serie de valores y
parámetros por defecto, que no son los óptimos o más adecuados. Eso puede hacer que no
se reconozca algún disco duro, o que algún dispositivo conectado al puerto de impresora
no funcione, por poner unos ejemplos. En ese momento, podemos acudir a nuestros viejos
apuntes y cargar en la BIOS los parámetros correctos. Pero antes, habrá que cambiar la
pila, o el problema aparecerá de nuevo cuando se arranque otra vez el ordenador.
Hay un medio disparate que se dice por ahí acerca de que las pilas de los ordenadores se
"cargan" con el uso, y que los equipos se deben dejar encendidos varias horas
para que las pilas de la BIOS "cojan fuerza", como si fueran las baterías de un
coche. Desde luego, el desconocimiento que existe sobre las diferencias entre lo que es
una pila y una batería, como operan y lo que son, es vergonzoso, sobre todo tratándose
de "técnicos". Los ordenadores montan pilas de litio, que proporcionan un
voltaje bastante estable a lo largo de la mayor parte de su vida útil. Es muy raro que un
PC doméstico monte hoy en día acumuladores de níquel cadmio, plomo o similar, porque
este tipo de baterías no proporcionan la estabilidad eléctrica necesaria a la memoria
CMOS de la BIOS. Por eso, debería quedar claro que las pilas de los ordenadores no se
cargan con el uso, como se dice equivocadamente; lo más que puede ocurrir es el conocido
fenómeno de autoregeneración del voltaje de la pila, pero es muy leve y no una solución
al problema.
El cambio de la pila es sencillo en el caso de placas con pilas botón o pilas con
conexión con cable: se sacan y se cambian por otra igual, del mismo voltaje y observando
la polaridad correcta (positivo y negativo de la pila: hay que fijarse bien antes de
cambiar nada). Mucho peor es el caso de las pilas soldadas a la placa, cosa bastante
habitual en equipos de hace cinco o más años. En estos casos hay que usar un soldador y
esto sólo está al alcance de técnicos o manitas del bricolage electrónico, aunque no
es nada difícil.
Cuidado con las actualizaciones
La BIOS tiene una importancia vital en el funcionamiento de un ordenador personal. Antes
señalaba como los fabricantes de placas base suelen tener actualizaciones de las BIOS
empleadas para solventar algún pequeño problema de funcionamiento. Estas actualizaciones
sólo se deben emplear en el modelo y versión correcta de BIOS; en caso contrario, el
desastre está garantizado. Si no se está plenamente seguro, lo mejor es no hacer nada.
Hay que tener en cuenta que, a lo peor, no se puede conseguir en ninguna parte la versión
correcta de esa BIOS mal actualizada, o bien, que esa mala actualización haya dañado
algún componente de la placa base.
El objetivo de estas páginas es meramente informativo. Por limitaciones de tiempo, no puedo contestar dudas sobre estos periféricos, ni sobre problemas de configuración o montaje de equipos (salvo en el caso de los lectores y grabadores de CD-ROM).
Última actualización: 13 de diciembre de 1998