
Paso los días observando los objetos
siento que el tiempo los devora sin piedad
ya no somos marineros ni pastores
ni herradores ni vendedores de animales
perdemos la sabiduría de los oficios remotos
ignoramos el ardor de los cuerpos extendidos sobre el rocío
la belleza de la noche desprendiendo fuegos
el aroma espeso de los frutos... la fecunda alegría
arrastro conmigo el olor amargo de la memoria
enmascaro los días con palabras cuyo significado perdí
mas ninguna felicidad viene a alojarse en el corazón
el mundo que te rodeó continua inaudible y perdido
se pudre en las fotografías ordenadas dentro del cajón
debajo de la ropa almidonada
la pluma de ave inmoviliza por detrás de cada palabra
el sonido de los pocos objetos con los que compartimos la vida
permanece como las máscaras de tinta para morderte de noche
yo parto para cualquier país donde no exista
Para la realización de esta página agradezco la ayuda de la librería "A esquina de cor rosa" de Lisboa que uno no puede dejar de visitar cuando este en la ciudad y cuya portada se puede ver aquí. La dueña habla un perfecto castellano, o sea, que no hay excusa para no ir.