
Una historia de Indios
De siempre me han fascinado los indios norteamericanos. Parte de su
romanticismo proviene del hecho de que el elemento que les permitió
elevar su nivel de vida más allá de la mera supervivencia y, por
consiguiente, su cultura de una manera cualitativa fue el caballo, introducido
por el ser que al fin había de traer su cambio radical de modo de vida
en un plazo no mayor de un siglo, el hombre blanco.
Lo que sigue es una
historia Kiowa. Está sacado de un libro
llamado "The way to the Rainy Mountain" que una vez me trajeron de los USA y
que me perdió un amigo. El libro era una pequeña maravilla. Estaba
estructurado en capítulos y cada capítulo tenía tres
partes: una parte mítica, que es este cuento; una parte histórica
sobre objetos y animales que estuvieran vinculados a los indios; y una parte
personal donde contaba sus recuerdos de infancia en la casa de su abuela.
LA MUJER DEL SOL

La hermana dejó la cesta de la niña colgada de la rama más baja del árbol para poder irse a jugar con sus amigas. Entonces se posó un pájaro rojo, un cardenal, en la punta más alta del árbol y comenzó a cantar para la niña y a la niña le gusto el pájaro y saliendo de la cesta comenzó a trepar hacia el pájaro y la niña comenzó a trepar y el arbol a crecer de tal manera que el pájaro rojo siempre estaba a la misma distancia y la niña trepaba y crecía y el árbol también lo hacía por lo que cuando la niña alcanzó la posición del pájaro rojo era ya una mujer y estaban en la casa del Sol y el pájaro rojo se convirtió en un apuesto hombre que ella supo que era el mismísimo Sol que le dijo que no debía temer nada, que la había visto desde arriba y se había enamorado y había decidido hacerla su mujer y solo le pidió que nunca arrancara una cierta planta del huerto. La mujer tuvo un hijo del Sol pero la mujer pasaba muchas horas sola en la casa del Sol y se sentía muy sola sin su familia y vencida por la curiosidad y el aburrimiento arrancó la planta que le había prohibido el Sol que tocara y vió que al sacar de cuajo la raiz de la planta esta dejaba un agujero por el que podía divisar diminuto el campamento de su pueblo y su añoranza se hizo insoportable de tal modo que cogió a su hijo y ató su cesta a la espalda y cargó al niño en ella y confeccionó una cuerda todo lo larga que pudo y se descolgó por el agujero y comenzó a bajar por la cuerda pero en ese momento volvía el Sol que al verla se dirigió furioso hacia ella y le arrojo un anillo que cortó la cuerda y la mujer con el niño a la espalda se precipitaron al vacío.
LA ABUELA ARAÑA

La mujer murió pero el niño nó porque cayó encima de la madre. Y el niño comenzó a llorar cuando tuvo frío y hambre y le encontró la abuela araña que se decidió a criarle y se lo llevó a su tienda. Y como la abuela araña no tenía mucho conocimiento de los hombres y de sus misterios le dejó para que jugara una pelota y un arco y flechas y al día siguiente al ver la pelota atravesada por las flechas comprendió que el niño era un varón y lloró porque siempre es más difícil criar un niño que una niña. El niño creció y un día la abuela dió al niño el anillo que el Sol le había tirado a la madre diciendo que el anillo era algo que había encontrado junto a su madre y le dijo también que le prometiera que no iba a tirar el anillo al aire jamás y el niño se lo prometió pero un día el niño tiró el anillo al aire y el anillo volvió a el y lo dividió de forma que donde antes había uno ahora había dos, idénticos. Y volvieron a casa de la abuela y la abuela al verlos comprendió lo que había pasado y volvió a llorar porque si es difícil criar a un niño, a dos es imposible.
LOS DOS HERMANOS

Pero la abuela araña lo hizo bien y crió dos jóvenes que cada vez permanecían menos tiempo en casa pero siempre juntos. Y en una de esas correrías se tropezaron con un grupo de guerreros enemigos que les superaba ampliamente en número por lo que se refugiaron en una cueva muy oscura y los enemigos con temor de penetrar en la cueva encendieron un fuego decididos a que el humo asfixiara a los dos hermanos pero los dos hermanos pronunciaron el conjuro que les había enseñado su abuela "sobre mí, sobre mí, sobre mí" y el humo paso sobre ellos y no les mató y pudieron salir sin peligro de la cueva cuando se marcharon los guerreros enemigos convencidos de que habian matado a los dos hermanos. Y hasta a muchas leguas de distancia pronto se conocieron las hazañas de los dos hermanos que localizaron a su familia y tras despedirse de la abuela araña que lloró por tercera y última vez se trasladaron a vivir al poblado de la madre. Uno de ellos bajo al río y sumergiendose en sus aguas se convirtió en un animal del río, el otro llegó a ser un jefe muy conocido y respetado que cuentan que cuando está preocupado por algún tema se acerca a la orilla del río y se le acerca un animal acuático y ambos conversan.
UNA CANCION DE INDIOS
Robbie Robertson, un guitarrista y cantante de origen canadiense que se hizo mundialmente famoso como líder de la banda The Band acompañando a Bob Dylan, es de origen indio. Su tercer disco es la banda sonora de una serie de televisión sobre ellos. Y en ella se encuentra esta evocadora canción.

LA PLUMA DORADA
Creo que seguiré de vuelta a Shenandoah
Ella dijo que
se reuniría conmigo en la bifurcación de la carretera
Salto y
enciendo mi Ford de un sólo ojo
Me dirijo al pow-wow
Sigo el
sendero rojo que me lleva a tí
Le dí a mi amor una pluma
dorada
Le dí a mi amor un corazón de piedra
y cuando
encuentras una pluma dorada
eso significa que nunca perderás el
camino de vuelta a casa
¿Debería pintarme la cara?
¿Debería perforarme la piel?
¿Me convierte eso en un
pagano
que se quita sudando los pecados?
Comimos del hongo sagrado
y chapoteamos en el agua
aullándole como coyotes
a la luna
desnuda
Le dí a mi amor una pluma dorada
Le dí a mi
amor un corazón de piedra
y cuando encuentras una pluma dorada
eso significa que nunca perderás el camino de vuelta a casa
En
la noche de otoño
cuando no sopla ningún viento
podrías oír las estrellas que caen a la oscuridad
Cuando encuentras
algo que merece la pena retener
con un aliento de amabilidad
que echa a
perder volando tu descanso
Le dí a mi amor una pluma dorada
Le dí a mi amor un corazón de piedra
y cuando encuentras una
pluma dorada
eso significa que nunca perderás el camino de vuelta a
casa
Fecha de última
modificación: 2 de Septiembre de 2000
©jtomasdo